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"Las personas con Asperger son buenos alumnos. Una vez se les da una regla, se queda clavada y la aplicarán hasta el final."



Conversamos con Cristina Filimon, la profesora de inglés del servicio Prelaboral de Friends ( Proi ) este curso, y de Educafriends.


Háblanos un poco de ti Cristina..


Soy de Rumania. Quito tres años en España, dos y medio en Madrid, y desde septiembre vivo en Barcelona. Trabajo como profesora de inglés en Vaughan , pero soy psicóloga de formación.


-¿Qué haces en la Fundación Friends?


Soy profesora en el proyecto “Inglés para todos” a través del cual Rands tad , en colaboración con Vaughan, pretende potenciar la formación y empleabilidad de las personas con discapacidad para facilitarles el acceso a oportunidades de trabajo.


Yo ya daba clases a personas con discapacidad en Madrid, y ahora en Barcelona trabajo con vosotros en Friends y en Acidh.


-¿Cómo nos conociste?


Cuando llegó a Barcelona estaba buscando asociaciones que trabajasen con personas con autismo y Asperger para ver algo que es lo que está pasando aquí en Barcelona. Como digo de formación soy psicóloga, y poco a poco estoy intentando volver a lo que me he formado. Aunque dar clases tampoco está muy lejos.


-¿Habías trabajado antes con personas con síndrome de Asperger o autismo?


Sí, pero con diagnóstico de autismo clásico, no de Asperger, y solo con niños pequeños. Por eso Friends fue un reto que me gustó desde el primer momento.


-¿Cómo está siendo la experiencia?


Estoy disfrutando mucho de las clases con los chicos. He aprendido mucho de ellos y digo yo que ellos también de mí. Estoy encantada de ver que me han integrado en su rutina y me tienen allí muy presente. Estamos terminando ya, y seguramente se las va a echar de menos.


-¿Hay diferencias en cómo enseñar a personas con síndrome de Asperger del resto de alumnos que tienes?


Te diría que hay diferencias en cómo enseñar a cada persona en general, como diagnóstico de Asperger, como cualquier tipo de diagnóstico o sin diagnóstico.


Yo lo digo siempre, sé que suena como un cliché, pero creo que cada persona tiene necesidades diferentes, y lo que intento hacer es adaptarme a lo que cada uno necesita. La forma en que damos clase en Vaughan es muy centrada en la persona, por eso creo que el método en sí va muy bien con todo el mundo.


Lo que sí te diría es que a veces me encuentro con respuestas o reacciones que se salen de lo que estamos acostumbrados.


-¿Cómo es su aprendizaje?


Como he dicho cada persona es diferente, pero sí es verdad que por lo general aprenden muy rápido. Una vez que se les da una regla, la regla se queda clavada y la aplicarán hasta el final. Desde este punto de vista va genial, son fáciles como alumnos.


En cambio los matices, las sutilezas, son mucho más difíciles de explicar. Las reglas son fáciles de enseñar pero las excepciones las cuestan más. Un idioma es una entidad viva y en ocasiones hay cosas que en una situación van y en otras no van. Esto es complicado de transmitir. Pero poco a poco…


También trabajamos mucho la entonación. El inglés tiene una entonación cuando se hace una pregunta muy distinta al castellano o al catalán. Esto las cuesta.

En cambio los errores que siempre suelen cometer el resto de mis alumnos basados en la estructura del castellano comparado con el inglés, aquí Friends no los hacen. Por ejemplo, las están siempre en su lugar, o el verbo to have las es fácil de aprender. ¡Y esto se agrace!


-¿Ha cambiado tu idea de lo que es el autismo después de trabajar en Friends?


¿Ha cambiado? no. ¿Se ha enriquecido? Sí.


Me gusta pensar que tengo pocos prejuicios. Aunque sí es verdad que cada día voy incorporando cosas a mí esquema de lo que es el autismo.

Yo no creo mucho en etiquetas. Y en Friends tengo la suerte de conocer bien a los chicos y añadir lo que cada uno me ha aportado.


-¿Qué le dirías a alguien que quiere participar en la Fundación o con algún colectivo con autismo?


Les diría que lo único que hace falta es de verdad querer hacerlo. Estar dispuesto a compartir, a salir de ti esquema de cómo funciona el mundo, y plantearlo desde otras perspectivas. Si estás abierto seguro que los chicos y chicas te van a dar respuestas que no te esperas. Te van a contestar de manera franca y diferente a todo el mundo pero siempre desde el cariño, desde la honestidad, desde el amor, y eso mola.

Y otra cosa que me voy dando cuenta con el tiempo es que el diagnóstico es sólo una etiqueta que no tiene nada que ver con la persona. Y una vez que consigues pasar de la etiqueta tratas a cada persona como la ve, como al resto.


-¿Qué te quitas de tu experiencia con los chicos? ¿Algún aprendizaje?


¡Uf! He aprendido mucho. Me levanto mucha alegría. Me lo pasé muy bien.

Me levanto la simplicidad de ver las cosas muy claramente y de no liarte, de no hacer las cosas más difíciles. Las cosas son simples, así o así. Después, si te las quieres complicar es el problema.

Y me levanto lo que me trae cada uno de ellos como individuo.


Me levanto el “personajismo” de Pancho y sobre bromas siempre repetitivas, que me costó verlas como bromas, pero después me parecieron muy graciosas.


Me levanto de Pol el aprendizaje de que a veces hay que tomarte un tiempo para dar una respuesta, aunque sea un buen minuto. La tranquilidad de tomarte el tiempo antes de contestar.

Me levanto la actitud muy relajada que tiene Rubén frente a la vida, donde muy poco le importan. Y esto se contagia. Te das cuenta de que hay muchas cosas que para nosotros son muy importantes y para él no lo son para nada. Y la franqueza con la que te lo dice, te hace replantearte si realmente es tan importante.


Me levanto el entusiasmo que tiene Ada por los idiomas. Ada es muy apasionada y me contagia su amor por los idiomas. Bueno, aunque creo que nos contagiamos la una a la otra.

Me quito el cariño de que Flor de una manera muy particular transmita a todo el mundo.

Fue una experiencia que me ha encantado tener. Sé que los chicos se lo pasaron bien, y esto me alegra. Han aprendido mucho, y depende de ellos que lo utilicen.


Me he dado cuenta también de que es importante transmitirles la idea de que pueden hacerlo, de que se les puede dar muy bien.


Diro que fue un placer. Que son unos personajes llenos de amor y cariño, que me han aceptado en su pequeño grupito de amigos y que fue para mí un honor y un placer muy grande.


Muchas gracias Cristina. ¡Ha sido un placer para nosotros tenerte en el equipo de la Fundación, y enhorabuena por el buen trabajo que has hecho!



 
 
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